Tic, tac
.
“¿A dónde irán los besos
que no damos, que guardamos?
¿A dónde irá ese abrazo
si no llegas nunca a darlo?”
.
Tic, tac, tic, tac…
¿Lo oyes?
Son los latidos vacíos de besos
que regalaste, aún vivo,
a la Muerte.
Cuatro horas perdidas
huyendo,
son muchas horas.
Qué mal luce una tarde,
bella de amor y de alas,
pudriéndose en el moridero…
Tú sigue regalando minutos
al miedo,
como si tuvieras
mil vidas que perder,
hasta que te des cuenta
-tarde-
de que no tuviste
-porque la tiraste-
ni una sola.
Tic,
tac…
