Y gira…
.

.
-Sí.
-No.
-Sí, nena, por favor.
-Que no.
-¿Por qué no?
-Ya sabes por qué no.
-Venga.
-Vale, sí.
-No, mejor no.
-¿Por qué no?
-Ya sabes por qué no.
-Recuérdamelo.
-No quiero que me hagas caso.
-De acuerdo.
…………….
-Sí.
-No.
-Sí, nena, por favor.
-Que no.
-¿Por qué no?
-Porque me pediste que no te hiciera caso.
-No me hagas caso cuando te pida que no me hagas caso.
-Vale.
-Gracias por ser tan comprensiva. Sólo tú me comprendes. Ni siquiera yo me comprendo, sólo tú.
-¿Tú sabes por dónde se va?
-¿A dónde?
-Al infierno.
-Sí.
-Pues no.
-¿Pues no qué?
-Gracias a ti por no comprender nada.
.
