Tutti frutti
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Guardaba para ti una papaya tierna y olorosa, arrebatada a la fronda umbría del Edén, la blandura rendida de los dátiles, calientes y exquisitos, la pulpa temblorosa y húmeda del aguacate. El flujo de la vid, mosto tibio para el alivio pronto de cualquier sed, duerme tu espera cobijado en mi cintura. Guardo la sonrisa vertical de la fresa, el caldo viscoso y fragante de los melocotones expuestos a tu delirio, el caramelo líquido que transpira la guayaba. La cereza roja e inflamada como un corazón que espera siempre el destino final de la mordida. Todo para ti.
Qué lástima que estés a dieta…
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